Cito textualmente desde indianajones.es 
Me enteré de esto hace tres días, pero hasta hoy no he sabido qué decir.
No hubo una declaración oficial, ni un anuncio en los medios. Simplemente un hombre sentado en su casa de California, diciéndome que se retiraba del mundo de la ilustración.

Era Drew Struzan y hablaba conmigo por un proyecto en común. Aquí él no necesita presentación. Me pidieron que escribiese esta actualización porque, tal vez, pensaban que yo le daría el toque trágico y melodramático que se merece. O a lo mejor porque parece que nadie se haya enterado del tema antes que yo. He sido un fan de Drew Struzan desde que tengo uso de razón. Me gusta dibujar y ya de pequeño sabía reconocer qué póster era suyo y cuál no. Aún hoy en día me parece increíble que haya personas que no sean capaces de verlo. Pero no tan increíble como que exista toda una industria dándole la espalda a artistas como él. Empresas que luego ilustran con horribles fotocomposiciones sus carteles de películas, portadas de libros o carátulas de discos. El director Frank Darabont escupía verdades sobre esto hace poco, en una entrevista con motivo del estreno de The Mist. Chris Columbus vio cómo la Warner desperdiciaba en el mercado internacional el precioso póster que Struzan dibujó para su primer Harry Potter. El segundo ni siquiera lo usaron en América. Después de aquello la serie se nutrió exclusivamente de collages lamentables. Guillermo del Toro intentó inútilmente que El laberinto del fauno y sus dos Hellboy se distribuyesen con los carteles que Struzan había hecho para ellas. Al final se quedaron en meras curiosidades. Sólo Steven Spielberg y George Lucas parecen tener el poder suficiente para imponer su arte entre tanta mediocridad, pero eso no es suficiente.    

Aún así, Struzan se retira porque él lo quiere así y considera que es el momento oportuno. Durante años ha resistido como el último cartelista del siglo XX y el más grande de todos ellos. No dejará de dedicarse a la pintura, pero dice adiós a los encargos para películas, libros o discos. Salvo aquellos trabajos que haya podido realizar en los últimos meses, ningún futuro juego, tebeo o película contará con una ilustración suya en portada. Desde este año, Indiana Jones ya no será el mismo. No sin los carteles de Struzan ilustrando cada una de sus aventuras, lleguen en el formato que lleguen.

«Haber estado saltando entre el trabajar y el no trabajar ha hecho de mí un tipo que jamás volvería al campo de la ilustración”, dijo Struzan, “Me costó mucho hacerme a la idea de retirarme tras cuarenta años de esfuerzo y sacrificio, pero ahora disfruto de la vida como nunca lo había hecho. Había olvidado cómo descansar, oler las rosas proverbiales y ver el futuro como una oportunidad. Me siento honrado y agradecido por haber tenido la oportunidad de hacer todo el trabajo que he hecho. También me satisface haber podido dar un regalo de belleza y paz a través de mis pinturas a tantos en el mundo. Ahora dejo atrás una carga y obtengo paz y felicidad como recompensa tras mis días de trabajo”.

Sus carteles quedarán, sin embargo, para la eternidad. Desde los más famosos, como Indiana Jones y Star Wars, hasta algunos de los más bellos pero menos conocidos, como Ladyhawke y Sahara. Hemos perdido la continuidad de uno de los mejores ilustradores de todos los tiempos, comparable a J.C. Leyendecker o Norman Rockwell. Pero hemos ganado a un nuevo Struzan, dedicado a su propio arte y a los suyos. Esperemos que esta nueva etapa le depare tantos éxitos y virtuosismo como la anterior.